sábado, 21 de junio de 2008

Una Historia de amor que nos ofrece Walter Riso



Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristocratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejercitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura. Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia.

Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:-”Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor… Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas…Esa es mi dote…”
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:-”Tendrás tu oportunidad: Si pasas la prueba, me desposaras”.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.

Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegria y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa:-”¿Qué fué lo te que ocurrió?…Estabas a un paso de lograr la meta…¿Por qué perdiste esa portunidad?… ¿Por qué te retiraste?…”Con profunda consternación y algunas lagrimas mal disimuladas, contesto en voz baja:-”Mi amada princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento…Ni siquiera una hora… No merecia mi amor"

....Alli les dejo algo para reflexionar ... y nunca olviden que el amor es cuestión de dos!
***

2 comentarios:

Anónimo dijo...

q bonita historia mi flaca de verdad es asi el amor es de dos =) un besote
JOHN

Javier dijo...

Una gran historia, pero de desamor. Creo en el sacrificio por el amor, pero de ese que es correspondido. No vale, ni nunca valdra la pena estar por alguien que ni siquiera se alla acercado a ver el brillo de tus ojos. Y de solo pensar que hay parejas que pasan hasta 20 años para darse cuenta!!!! Naguaraaaaa!!!!. Buen mensaje...